TRISTEZA
URBANA
Por: Luiz V.
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Por lo general evito llevarme con mis compañeros de oficina, vamos; ni siquiera un trato cordial, a veces siento que hago mal en ser tan misántropo para con ellos. muchos creen que es para hacerme respetar o algo así, pero nada puede estar más lejos de la realidad.
Me siento bien con toda las experiencias acumuladas durante estos largos cuatro años y medio desde que entre a trabajar en la susodicha oficina. Al principio fue por que no tenía nada que hacer, terminé la preparatoria y después el servicio social y las prácticas profesionales, así que tenía tiempo de sobra y me la pasaba de ocioso. En casa no dejaban de joder ni preguntarme: ¿Cuándo piensas trabajar?
Y ya uno ya sabe lo que pasa, se consigue un empleo de cuarenta y cinco horas a la semana y con un poco de suerte se obtiene una carrera técnica al terminar la preparatoria, y una vez que tu familia considera que ya te ha acogido, brindado y dado la educacion y amor (suficientes) es la hora de trabajar y nunca más se vuelve a pisar una escuela en la vida.
A veces pasa que te sales del cuadro; consigues una oportunidad o como en mi caso, conoces a alguien que te cambie la vida.
Alguien que con la sutilidad de un martillazo en el corazón te hace comprender lo poco que has recibido en la vida.